Melina Zapaya cierra su reinado con gratitud y deja un año de experiencias que la acompañarán para siempre

Melina Zapaya cierra su reinado con gratitud y deja un año de experiencias que la acompañarán para siempre

  • 9 septiembre, 2026
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La 46ª Fiesta Nacional del Inmigrante vivirá hoy uno de sus momentos más emotivos: la
elección de una nueva soberana, que tendrá la responsabilidad de representar durante el
próximo año a esta celebración y a las colectividades que le dan vida. Para Melina Hanelis
Zapaya, Reina Nacional del Inmigrante 2025, la jornada significa también el cierre de un
ciclo que define como único y que deja una profunda huella en su vida.
Representante de la Colectividad Ucraniana y oriunda de Campo Grande, Melina recibió la
corona nacional el 11 de septiembre de 2025, durante la 45ª edición de la Fiesta. Desde
entonces, compartió junto a las princesas Yamila Belén Burger y Victoria Josefina Giménez
una agenda marcada por encuentros, viajes, actos, celebraciones y el vínculo permanente
con las colectividades.
A horas de entregar la corona, la actual soberana transita el final de su reinado con una
mezcla de nostalgia y agradecimiento.
“Las emociones son muchas. Es una mezcla de nostalgia, porque sabemos que se cierra un
ciclo increíble y único en mi vida, pero al mismo tiempo con el corazón lleno de
agradecimiento”, expresó Melina al repasar este año que la llevó a recorrer mucho más que
los espacios del Parque de las Naciones.
Su corazón, aseguró, queda en cada una de las colectividades y en las personas que la
acompañaron durante este camino. El cariño que recibió no llegó solamente de su
comunidad de origen, sino también de integrantes de las distintas colectividades, de
visitantes del Parque y de personas que encontró en otras fiestas y celebraciones fuera de
Oberá.
“Esta experiencia marcó mi vida”, resume.
Una experiencia que transforma
Para Melina, el reinado representa mucho más que portar una corona. Detrás de esa imagen
existe un proceso de preparación, aprendizaje y responsabilidad que muchas veces el
público no alcanza a conocer.
La preparación de las soberanas incluye capacitación y una dedicación constante que, según
contó, permite atravesar una transformación personal. Al mirar hacia atrás, reconoció que la
joven que comenzó el camino como reina no es la misma que hoy está a punto de entregar
la corona.
“Crecí muchísimo en lo personal. Esta experiencia me enriqueció en todos los aspectos de
mi vida”, señala.

El contacto con la gente, los viajes y la posibilidad de conocer nuevas realidades le
permitieron ampliar su mirada y comprender la responsabilidad que implica representar a
una fiesta que considera destacada a nivel nacional.
“Portar esta corona es una responsabilidad muy grande”, sostuvo, y remarcó que
representar a la Fiesta Nacional del Inmigrante exige compromiso, dedicación y respeto por
los valores que transmite el Parque de las Naciones.
Un equipo que deja huella
Uno de los recuerdos más importantes que se lleva de este año es el vínculo construido con
quienes la acompañaron.
Melina destacó especialmente el equipo que conforma junto a Yamila, Victoria y Candela,
quien también comparte distintos momentos de este recorrido. Habló de un grupo que
aprendió a trabajar unido, a entenderse y, sobre todo, a quererse.
A ese equipo se suman las delegadas nacionales Macarena, Jana y Mayra, a quienes
también reconoció por el acompañamiento y la dedicación que pusieron en cada etapa del
reinado.
Para la soberana, esos vínculos son parte fundamental de la experiencia y uno de los
grandes aprendizajes que quedan después de un año intenso.
“Sumamente agradecida”, resumió al hablar de todas las personas que formaron parte de
este camino.
Detrás de la sonrisa también hay esfuerzo
El reinado también implicó atravesar momentos personales difíciles y aprender a sostener la
responsabilidad, aun en jornadas en las que el cansancio o las circunstancias hicieron más
difícil continuar.
Melina reconoció que existen momentos en los que las energías disminuyen, pero también
encuentra en el cariño del público una fuerza que le permite recuperar el entusiasmo.
“Recibir todas estas palabras lindas que uno recibe de la gente recarga las energías, recarga
el corazón y decís: ‘Realmente vale la pena’”, expresa.
Ese reconocimiento del público se convirtió así en uno de los recuerdos más significativos
de su año de reinado: saber que detrás de cada aparición pública existe una comunidad que
acompaña, observa y valora el trabajo de quienes representan a la Fiesta.
El momento de entregar la corona

Hoy, cuando una nueva soberana sea elegida, Melina entregará la corona que durante un
año representa a la Fiesta Nacional del Inmigrante. Es el cierre formal de su reinado, pero
no el final del vínculo con una celebración que asegura llevar para siempre.
A la joven que resulte elegida como la cuadragésima sexta reina nacional, Melina le deja un
mensaje basado en la responsabilidad, el compromiso y, fundamentalmente, el amor por la
Fiesta.
Le pide que se sienta privilegiada por recibir una corona que solo unas pocas mujeres
tienen el honor de portar y que asuma el desafío con altura y responsabilidad.
Pero, por encima de todo, le recomienda vivir la esencia de la Fiesta.
“Que ame a la Fiesta tanto como lo hemos hecho nosotros, que trabaje por nuestra Fiesta,
por nuestras colectividades, que esa es la única manera de transmitir ese sentimiento a los
demás”, sostiene.
Así, mientras las horas avanzan hacia una nueva elección, Melina Zapaya cierra su reinado
mirando hacia atrás con emoción, pero también con la certeza de que se lleva mucho más
que una corona: experiencias, aprendizajes, amistades y el cariño de una comunidad que
durante un año la acompañó como representante de una de las fiestas más importantes de la
provincia.
Hoy entrega la corona. La experiencia, en cambio, queda para siempre.


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